Ok este texto se lo dedico a mi tía que desde hace tiempo vive en la otra orilla y de ella solo oigo hablar de trabajos, luchas y viejos. Aun así todos los mese amigos, llegan a mis manos 10 cuc que con su esfuerzos ella me hace llegar. A los mal pensados no lo hago por su ayuda porque soy sobrino también de una tía que vive en cuba y estoy seguro que es una de las primeras cuenta prosistas de ciudad de la haban y me atiende igual. Lo hago por el afán de trabaja,de como logro aunar a su hija (YVE) entre otras cosas, mantener a los suyos acá en la isla sin que nada les falte y apartar a un lado las mieles del exilio.
Hace un tiempo me puse a observar detenidamente la vida de las hormigas. Confieso que quedé asombrado al verlas trabajar con tanto orden y empeño. Una de ellas atrajo mi atención. Negra, de tamaño mediano, llevaba como carga una paja seis veces más larga que ella misma.
Después de avanzar casi un metro, llegó a una especie de grieta, estrecha pero profunda, formada entre dos grandes piedras.
Probó cruzar de una u otra manera; vano esfuerzo. La hormiga hizo lo insólito. Apoyó los extremos de la pajita en un borde y otro de la grieta, y así construyó su propio puente, sobre el cual cruzó el abismo.
Al llegar al otro lado, tomó nuevamente su carga y continuó su esforzado viaje sin inconvenientes. Supo convertir su carga en puente. De no haber tenido esa carga, no habría podido avanzar en su camino. ¿Qué nos enseña?
¡Cuántas veces nos quejamos por los problemas, las cargas y las pruebas que debemos afrontar! Esas mismas —bien tomadas—, pueden convertirse en puentes y peldaños que nos ayudan a triunfar.
Una deficiencia cardiaca hizo de un médico un famoso cardiólogo; una limitación física convirtió al joven en un gran escritor; la timidez del estudiante lo llevó a ser un destacado investigador.
¡Cuántos otros ejemplos podríamos mencionar! Convirtamos nuestras cargas en puentes de éxito.
Ni la queja ni la angustia resuelven los problemas. Transfórmalos en fuerzas para alcanzar mayores alturas.
Después de avanzar casi un metro, llegó a una especie de grieta, estrecha pero profunda, formada entre dos grandes piedras.
Probó cruzar de una u otra manera; vano esfuerzo. La hormiga hizo lo insólito. Apoyó los extremos de la pajita en un borde y otro de la grieta, y así construyó su propio puente, sobre el cual cruzó el abismo.
Al llegar al otro lado, tomó nuevamente su carga y continuó su esforzado viaje sin inconvenientes. Supo convertir su carga en puente. De no haber tenido esa carga, no habría podido avanzar en su camino. ¿Qué nos enseña?
¡Cuántas veces nos quejamos por los problemas, las cargas y las pruebas que debemos afrontar! Esas mismas —bien tomadas—, pueden convertirse en puentes y peldaños que nos ayudan a triunfar.
Una deficiencia cardiaca hizo de un médico un famoso cardiólogo; una limitación física convirtió al joven en un gran escritor; la timidez del estudiante lo llevó a ser un destacado investigador.
¡Cuántos otros ejemplos podríamos mencionar! Convirtamos nuestras cargas en puentes de éxito.
Ni la queja ni la angustia resuelven los problemas. Transfórmalos en fuerzas para alcanzar mayores alturas.
2 comentarios:
¿Cuántas veces no habrán sentido estas valerosas mujeres una carga pesada sobre sus hombros?? ¿Cuántas veces no se habrán sentido defraudadas, que la carga es en vano, que la vida no le agradece tanto esfuerzo y que el mundo se le viene encima con tantos problemas que desean solucionar,
Paciencia: Sila hormiga hubiera ido por la via mas facil nunca hubiera llegado a su destino.
Ëxitos a todas las mujeres que saben luchar por lo que quieren
mabel
Hola muchachos...
Solo queria invitarlos este viernes a una fiesta que hay en el blog de: generacionasere
www.generacionasere.blogspot.com
es en la tarde y la noche. no se si puedan estar, igual yo se los digo, ok?
cuidense, un beso.
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