Si el hombre pudiera decir lo que ama, / si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo / como una nube en la luz; /si como muros que se derrumban, / para saludar la verdad erguida en medio, / pudiera derrumbar su cuerpo, / dejando solo la verdad de su amor, / la verdad de sí mismo, /que no se llama gloria, fortuna o ambición, / sino amor o deseo, / yo sería aquel que imaginaba; / aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos / proclama ante los hombres la verdad ignorada, / la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien / cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío; / alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina / por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, /y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu / como leños perdidos que el mar anega o levanta / libremente, con la libertad del amor, / la única libertad que me exalta, / la única libertad por que muero. /
Tú justificas mi existencia: /si no te conozco, no he vivido; / si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien / cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío; / alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina / por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, /y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu / como leños perdidos que el mar anega o levanta / libremente, con la libertad del amor, / la única libertad que me exalta, / la única libertad por que muero. /
Tú justificas mi existencia: /si no te conozco, no he vivido; / si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Luis Cernuda
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